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Hace unos días visite un centro comercial de los tantos que se han abierto en los perímetros de la ciudad, lo que me hizo sentir orgulloso por el desarrollo de esta área, que antes nada tenía para ofrecer al resto de la ciudad.
Visite casi todos los almacenes y al entrar a uno de ellos me vi en la necesidad de hacerle una pregunta acerca del establecimiento al joven encargado de la paquetera y de forma grosera, el joven que no pasaba de los 20 años, me indicó: " yo no se de eso".
Rápidamente vino a mi mente, la interrogante sobre la cantidad de turistas que a diario tienen que pasar por situaciones como estas, que reflejan el poco conocimiento que tenemos la gran mayoría de los panameños de lo importante que es saber dar una respuesta adecuada, acompañada de una sonrisa sincera.
Cierto es que adolecemos de cultura turística, y que es el Instituto Panameño de Turismo, al que corresponde fomentarla entre nosotros, pero también es cierto que como individuos tenemos la obligación por norma de convivencia, de saber trata adecuadamente a los demás.
Caso común de esta carencia de amabilidad y respeto a los demás, se refleja en nuestros conductores de taxi que al momento de recoger un turista, convierten su mente en despiadada máquina sumadora, sin tomar en cuenta que cuando el extranjero llegue a su país, hablará de lo bien o lo mal que lo tratamos en Panamá. |