Viene Semana Santa... tiempo de dulce de marañón, pesa'a de nance, arroz con leche, y otras muchas delicias que con sencillez, amor y amistad, nos deleitamos no sólo el paladar, sino que también consolidamos nuestras relaciones dentro del marco de lo religioso, familiar, social y laboral.
Pero de todas las frutas que se procesan en la época, es el marañón el que sobresale por su condición muy singular de ser dulce y también algo astringente - amarra la boca - igual que lo hace el amor y la amistad cuando es verdadero con sus dos sensaciones que también se entremezclan para el deleite de quienes así lo experimentan.
Sin embargo, tratándose del amor y la amistad, predominantemente en lo que respecta el 14 de febrero, sorprende que para muchos ni el amor ni la amistad llegan a conjugarse como un todo, ya que hay quienes quieren primero "pruebas de amor" para después profesar amistad, mientras que hay otros que disfrazan la amistad como recurso para llegar al amor. Lo que no tiene cabida dentro del concepto 'amor y amistad', es cuando los padres, so pretexto de 'educar y corregir', le entran a golpes a sus hijos, o cuando esos mismos padres, so pretexto de llevar a la práctica aquello de, "el que no cela es porque no ama", optan por maltratar a su pareja - sea él a ella, o ella a él. De hecho, ni el jefe a sus subalternos, ni los compañeros unos a otros, se profesan amistad cuando unos a otros se irrespetan, entendiendo ese irrespeto como una total ausencia de tolerancia, falta de solidaridad, negación de derechos, o violación a los pactos y/o acuerdos firmados.
Quiero felicitar a quienes de veras sienten que el amor y la amistad que le regalan a otros no es sólo hoy, pero más que nada, por amor a Dios quien nos ordena "...Amaos los unos a los otros como Yo os he amado...". ¡Felicidades!
¡Au Revoir!