Tres estadounidenses cumplieron un año de haber sido secuestrados cuando el avión en el que viajaban cayó en el sur del Colombia en medio del fuego de las FARC, sin que operativos de búsqueda y millonarias recompensas hayan logrado poner fin al cautiverio.
Esto fue interpretado como un abierto desafío de las FARC a Estados Unidos. Uno de los norteamericanos y un colombiano fueron ejecutados con tiros de gracia, según las autoridades; mientras que los otros tres estadounidenses se internaron en las selvas obligados por los rebeldes.