Igual a como sucedió con la selección Sub-23 que viajó a Guadalajara sin partidos previos a la competencia, así se marcha la selección femenina, sin partidos internacionales ante rivales que midan el nivel verdadero de la oncena criolla y que pueda desnudar las debilidades o resaltar las virtudes de este equipo nacional.
Es cierto que las chicas tienen experiencia, pero también es cierto que muchas vienen de una para, ya que luego de terminada la temporada de fútbol femenino, muchas de estas muchachas quedaron paradas.
No fue sino hasta enero cuando se juntaron y comenzaron a trabajar bajo las órdenes del profesor Ezequiel Fernández.
No se trata de desconocer que este equipo cuenta con jugadoras talentosas que bien podrían sorprender a cualquier rival en Costa Rica. Se trata de reconocer que en este corto tiempo no se puede llevar un equipo a cien por ciento a un torneo de alto nivel.
Y como siempre vamos esperanzados en que las jugadoras hagan magia, en que sorprendan; no vamos seguros de poder ganar, no vamos confiados, porque sabemos que con la preparación que se hizo, es poco lo que vamos a lograr ante rivales como Canadá, Costa Rica y bueno con Jamaica, tal vez estamos en igual nivel.
Del resto sólo nos queda aguardar los resultados, esperar la salida de la oncena criolla rumbo a las tierras altas chiricanas el 19 de este mes y después estar pendientes del primer partido con Costa Rica el 26 de febrero.
A las nenas les corresponde la tarea de salvar el honor del fútbol nacional y devolverle la confianza a los hinchas de este deporte
Ojalá y como siempre las jugadoras con su talento, corazón y garra nos regalen alegrías en el preolímpico de Costa Rica, ya que como es costumbre vamos esperanzados en el milagro, pero con el sueño vivo de que se puede llegar a a los Juegos Olímpicos de Atenas.