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Con la llegada del m Miércoles de Ceniza se inicia la Cuaresma, los panameños respetando la tradición católica se abstienen de consumir carnes y recurren al pescado y los mariscos. Sin embargo, esa situación es aprovechada por algunos comerciantes avivatos que de inmediato elevan los precios de esos productos del mar.
Esa actitud de los vendedores no es correcta. Primero porque están tomando ventaja económica de una creencia religiosa y segundo que la mayoría de los consumidores son personas humildes, que a duras pena pueden comprar pescados y mariscos.
Comprendemos que los vendedores tienen el derecho de obtener ganancias de sus actividades, pero no se puede abusar. Los ingresos por comercializar los frutos del mar, deben ser adecuados al margen que regularmente se obtiene por esas actividades. Subir excesivamente los precios sería incorrecto.
Además mientras mejor precio le ofrecen al consumidor, mayores compradores tendrán. Otra cosa importante es ofrecer productos de calidad y no pescado dañado, que pueda afectar la salud de los panameños. Quizás pueden engañar a un cliente una vez vendiéndole productos de baja calidad, pero esa persona jamás volverá a comprarles en otra ocasión. Hay que ser honesto en los negocios. |