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El ministro peruano de Justicia, Fernando Olivera, rechazó el pedido de nuevos juicios y mejor trato efectuado por líderes guerrilleros presos que se declararon en huelga de hambre hace dos días. "No vamos a aceptar tal imposición, no vamos a aceptar el chantaje de terroristas", dijo Olivera a la radio local CPN.
Al ayuno de los seis jefes del maoísta Sendero Luminoso y del guevarista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) se sumaron el martes cientos de rebeldes presos en cárceles de Lima y de otras regiones peruanas.
Pese a ser enemigos ideológicos, los cabecillas de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y del MRTA, Víctor Polay --capturados en 1992-- acordaron por primera vez una protesta conjunta con otros cuatro rebeldes condenados a cadena perpetua en la Base Naval de Lima, donde también está recluido el ex jefe de espías Vladimiro Montesinos.
Funcionarios de la Defensoría del Pueblo informaron que los rebeldes exigen nuevos procesos en el fuero civil alegando que los jueces militares "sin rostro" que los juzgaron los sentenciaron rápidamente sin la presencia de sus abogados.
Un rebelde del penal limeño de Canto Grande dijo que unos 400 internos se sumaron a la huelga de hambre y piden el cierre de la Base Naval donde están recluidos los jefes guerrilleros. La base está en el principal puerto peruano, El Callao, y tiene una cárcel cuyo perímetro está minado.
En cada una de sus ocho celdas de dos por tres metros hay una cama de cemento y una pequeña claraboya por donde pasa la luz solar en lapsos regulados por los miembros de seguridad. El gobierno de Alejandro Toledo prometio investigar los casos de las detenciones de supuestos terroristas izquierdistas. |