Un brote de rabia originado por mordedura de murciélagos, que ocasionó la muerte de 11 niños en comunidades nativas de Río Santiago y El Cenepa, en Perú, fue controlado con ayuda internacional, se informó oficialmente.
El brote fue controlado con ayuda de Ecuador y Argentina que enviaron 20.000 y 2.000 dosis de vacunas, respectivamente; y un aporte de 7.800 dólares del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia para la adquisición de materiales y equipos como redes para capturar murciélagos, guantes de cuero, combustible e impermeables, entre otras cosas.
Los 11 niños menores de seis años, fallecieron entre septiembre y diciembre, debido a que si bien los pobladores de las comunidades nativas aceptaron la vacunación, no permitieron el traslado de los enfermos a un hospital, aduciendo que sólo acostumbran ``una curación en el entorno familiar''.
Según el ministerio, desde enero no se presentan nuevos casos de rabia, en tanto han resultado negativos los análisis realizados a murciélagos para determinar si tienen la enfermedad.
La rabia puede controlarse cuando se detecta la mordedura del murciélago y se acude a un centro de salud para la vacunación de rigor, que consta de 7 dosis inyectadas en el ombligo.