El astro de la música pop estadounidense, Michael Jackson está siendo sometido a juicio por el supuesto delito de abuso sexual contra un menor de edad.
En todas partes del mundo, el abuso de niños y niñas es repugnante y desde todo punto de vista debe ser siempre denunciado para su juicio y rigurosa penalización.
Quienes hemos podido ser testigos de la evolución de este artista, no dejamos de sorprendernos con sus extravagancias y no son pocos quienes lo consideran un excéntricos genio de la música incapaz de encontrar un punto medio en su proyección hacia el público.
Pero esa rareza del cantante también podría evidenciar transformaciones interiores de profundidades insospechables.
Jackson nació negro, integrante de un grupo musical donde siempre fue el hermano pequeño, cuya voz y talento les proporcionó fama, reconocimiento y dinero.
Este hombre de cuarenta y seis años con apariencia frágil y fantasmal, no deja de representar un reto para quienes intentan descifrar su esquiva personalidad. Tan pronto se asemeja a Peter Pan, como se empata en matrimonio con la hija de una leyenda del consumo masivo urbano como lo fue Elvis Presley.,
Así mismo, es el sujeto preocupado por la situación de los niños en todo el mundo y organiza ese fenomenal evento condensado en la canción "We are the World", pero también es el sagaz negociante que adquiere los derechos de todo el legado musical del mítico grupo británico Los Beattles.
Sólo hay dos posibilidades luego del juicio, que se espera que dure unos seis meses, culpable o inocente (o una variable a la que los gringos llaman "no guilty" o no culpable. Pero, la verdad, Michael Jackson seguirá siendo un enigma, un hombre que se debate entre el ser y el querer ser, sin ser ni lo uno ni lo otro.