La dama de mediana edad, que trabaja en una empresa extranjera que tiene oficinas en Panamá, estaba al borde de la histeria. Todo se debía a las benditas reformas fiscales. Las "rompe bolsillos", que le harán un enorme daño a la clase media profesional panameña y llegarán hasta el mismo pueblo.
Resulta que sus jefes extranjeros se asustaron con la "gracia" que nos trajo el gobierno dizque de Patria Nueva, que sigue la misma estrategia que el de Mireya: ¡inventar impuestos para conseguir plata!
Y e que eso de nuevos impuestos incomoda a cualquier empresario, que ve en peligro sus ganancias. Entonces la ejecutiva panameña estaba temerosa que sus jefes decidieran irse de Panamá... y ella se quedaría sin trabajo.
(Gracias señor Martín, Ud. ha demostrado que sí se puede jo... robar la economía de este país. Que le aprovechen los centenares de millones que dizque conseguirá con los nuevos impuestos...)
Días antes había escuchado el lamento de varios profesionales (y hasta funcionarios públicos), acostumbrados a los gastos de representación y servicios profesionales que no pagan impuestos.
Yo creo que entre las exigencias que deberían imponérseles a los presidentes (a) de Panamá debe estar "no causar tensión en el pueblo".
No pienso que a nadie en su sano juicio le guste manejar un país a base de sobresaltos, medidas que causen desasosiego, quiten el sueño, en fin, que llenen de tensión al pueblo.
Por favor señores gobernantes, no piensen que el pueblo panameño es manso. Tampoco crean que porque ganaron las elecciones con muchos votos, podrán hacer lo que quieran para salirse con la suya.
Así como pasaba con el expresidente Arnulfo, las mismas masas que ayer lo llevaron a la presidencia, mañana cansada de sus desatinos lo tumbaban.
Hay que ver si es cierto que con los millones de los nuevos impuestos van a combatir la pobreza, como cacarearon algunos de sus funcionarios.
Hasta el momento, próximos al medio año de gobierno, nada espectacular se ha visto para mejorar las condiciones de vida de los panameños más necesitados.
Añada a esto otro trago amargo: ¡La "solución final" al problema del Seguro Social!