Cuatro proyectiles de mortero han sido lanzados el jueves contra asentamientos en el norte y el sur de la franja de Gaza, sin consecuencias, informaron fuentes israelíes.
El grupo armado Hamás ha asumido la autoría de la oleada de ataques tras la muerte anteayer de al menos dos palestinos por fuego del Ejército, en la ciudad de Rafah, en Gaza, y Ramala, en Cisjordania.
El presidente palestino, Mahmud Abbas (Abú Mazen), ha cesado al general Abdel Razek Al-Mayaida, un destacado responsable de la seguridad pública en la franja de Gaza, informaron fuentes oficiales palestinas.
Esto se debe, dicen las fuentes, por permitir el ataque de los extremistas.
Abbas viajó inmediatamente a la franja de Gaza a fin de mediar entre las facciones armadas para que respeten el alto el fuego y restaurar la calma.
Ante los hechos, las autoridades hebreas no permitieron la entrada en Israel por el paso fronterizo de Erez a trabajadores palestinos de Gaza, informaron a EFE fuentes oficiales palestinas.
Ese cruce tan sólo lo franqueó un selecto grupo de 34 comerciantes y 75 directivos palestinos de la zona industrial de Erez, además de 25 enfermos que acudían a hospitales israelíes, pero ningún trabajador, añadieron las fuentes.
Las fuerzas israelíes de seguridad tenían previsto permitir la entrada en Israel a unos mil obreros palestinos de Gaza.
Asimismo, las autoridades israelíes decidieron cancelar una reunión prevista en la jornada con negociadores palestinos debido a los ataques palestinos con decenas de granadas de mortero que registraron en la franja de Gaza y que no causaron heridos.