El once de mis amores quedó debiendo, no sólo a mí, sino a todo Panamá, a esa “Marea Roja” que de manera contundente y apoteósica abarrotó las gradas del estadio Rommel Fernández desde tempranas horas de la tarde, sin importar la calor del sol. A ellos no les importó nada, sólo estaban a la espera de su selección, que asomó la cara a las 5:30 p.m. para pisar la grama y alegrar a todo ese público presente.
La “Marea Roja” cumplió, el sentimiento y la unidad se manifestaron por doquier, gente que llegaba directo de sus cuatro días de carnavales para enterrar la sardina en el coliseo de fútbol, gente que no había descansado, pero aún así le dijeron sí a la Patria y se hicieron presentes; hora y media antes del partido todo era escarlata.... precioso.
Pero fue Guatemala quien llegó a nuestro patio y realizó su trabajo, se echó atrás y contragolpeó, los chapines no se desfiguraron y pelearon todos los balones y la zaga que a mi parecer era lo más débil, me cerró la boca, se pararon bien atrás, tapándoles de manera efectiva los espacios a nuestros delanteros
La selección chapina hizo su juego de visitante, cerraron filas atrás como si estuvieran jugando con Brasil, y se llevaron un punto valioso, pero creo que después de la costosa preparación que se le dio a esta selección y contando con toda su plantilla por más de un mes, se esperaba que pelearan el partido.
Panamá fue superior en el primer tiempo, tuvo más posesión del esférico, pero al final la historia de la falta de definición nos persigue como un fantasma, nuestra selección intentó buscar el marco por intermedio de “La Ficha”, José Luis Garcés, quien aparte de tener dos marcas permanentes, también se encontraba con un “Trigueño” bien ubicado debajo de los tres palos.
Pero como dice el refrán “una gaviota no hace verano” y la zaga chapina estuvo allí para recordarlo. En la segunda mitad los dirigidos por el “Cheché” Hernández trataron a toda costa y buscaron sobre todo en los minutos finales pero sin éxito. Los cambios no funcionaron, el equipo siguió igual.
Al ocaso del partido, el susto de ver a Garcés en el piso, con evidente dolor, y sin más cambios, pero el muchacho se repuso y volvió a meterse en el juego. Roberto Brown, Blas Pérez y, sobre todo, Orlando Rodríguez quedaron con un saldo en rojo.
Por lo menos nuestra defensa sacó la cara, fue lo mejor de Panamá, hicieron pasar inadvertido a Carlos Ruiz y a Dwight Pezzarossi. “Chalate” Torres, Felipe Baloy, Carlos Rivera y Luis Moreno, este último con su manera inteligente y fría de manejar la pelota en las 16 con 50.
Al final los panameños no brillaron como las gradas, esperábamos mucho más y es que por más que digan que los de afuera están en buen ritmo, no se puede acoplar un 80% de los legionarios a un 20% que es lo que queda aquí trabajando a tiempo completo con el técnico colombiano; 3 ó 4 días no son suficientes para crear el esquema de juego, tiene una planificación que los que vienen de afuera no la tienen con José Hernández.
Lo peor de este juego fue el arbitraje del jamaicano Peter Prendergast, que pareció cobrarle a Panamá el hecho de haber dejado a su país fuera de la hexagonal final, no tenemos suerte con estos señores, dejó sin amonestar cualquier cantidad de faltas rudas.
Pero una cosa es cierta, no debemos desalentarnos, todavía falta mucho camino por recorrer, debemos seguir adelante, el material humano lo tenemos, hay que seguir trabajando en ellos y que la Federación trate de alguna manera que los jugadores estén un poco antes con su selección.
Ahora empieza ANAPROF y se formará el relajo con los clubes, que deben de estar conscientes del compromiso trascendental que tenemos como panameños de hacer historia y dejar sus necesidades a un lado por el bien de nuestra selección.
Créanme que la insatisfacción que siento es inmensa, es verdad que debemos mirar hacia Costa Rica, pero hay que reflexionar. No sólo es apoyar, también hay que exigir a la selección. Ellos saben que tienen una deuda por pagar. El partido del miércoles de ceniza fue mediocre y eso no puede volver a repetirse... Así no vamos para ningún lado... Hay tiempo y voluntad, entonces a trabajar si queremos ir a un mundial.