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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo, no tengo paciencia con los demás
Siempre creemos que somos mejores que todos aquellos que nos rodean. Pensamos que son unos tontos, y que su cerebro no funciona a la misma velocidad que el nuestro y que, por lo tanto, no merecen nuestra atención. Eso nos convierte en gente amargada, alejados de los demás. No soportamos escucharlos cuando están dando sus razones, porque pensamos que dicen solo tonterías. Pensar de esa manera nos transforma en soberbios y arrogantes, incapaces de apreciar a nadie. Con este parámetro en nuestra mente, y en la mente de mucha gente que es así, la sociedad se convierte en intolerante, en fría y poco solidaria.
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