Miércoles 10 de febrero de 1999

 








 

 


EDITORIAL
Sombras de rapiña se ciernen sobre el Canal

Un compás de espera se abre en este año, sin despejar la incógnita de cuáles serán los beneficios de la generación política que entre en el Canal en la alborada del siglo 21.

Aquellos conceptos de las últimas estacas del colonialismo y la quinta frontera se ven ahora como producto del romanticismo que se perdió en el tiempo y la distancia. Tenemos que admitir que nos aterra el comprobar que sombras de rapiña se ciernen sobre el Canal.

Aunque es sabido que los franceses y los norteamericanos compraron al Estado panameño las tierras para construir la vía interoceánica, de repente han surgido presuntos herederos de tierras que reclaman indemnizaciones sobre esos terrenos. Los reclamantes en la época norteamericana jamás reivindicaron esas tierras porque sabían de sobra que eran inadjudicables, sin embargo, ahora que Panamá está próxima a recibir en forma integral su soberanía en el área del Canal, se les ha abierto el apetito de algún derecho sobre esas propiedades.

Algunos trabajadores de Canal, convenientemente agitados, también hacen reclamaciones de salarios caídos que nunca demandaron cuando los norteamericanos operaban la vía acuática. Por el contrario, se dedicaron a vivir "bajo el paraguas del pentágono" porque así convenía a sus intereses y porque les ofrecía el gobierno federal de los Estados Unidos mayores y mejores salarios.

El dirigente de los trabajadores zoneítas, Roy Bishop insiste en venderle a la comunidad panameña la utopía de una demanda laboral de más de mil millones de dólares si los Estados Unidos no paga el precio de sus reclamaciones. A ello hay que añadir los propósitos de los prácticos y de los herederos trasnochados de las tierras canaleras. Y sabrá Dios qué persiguen los políticos que al parecer los beneficios del Canal se les antoja como un botín apetecible.

Existe una cláusula en los tratados canaleros que de fallar la seguridad de la vía podría hacer que los norteamericanos recuperen el control del Canal. Esto debe ser una advertencia a los que están formentando huelgas y a los herederos de última hora de las tierras de las áreas revertidas. Los panameños tenemos que dudar de la eficacia de la devolución de esas tierras, ya que en la primera repartición se quedaron las Fuerzas de Defensa con los mejores lugares y viviendas por más de una década; ahora es la ARI la que domina en las áreas revertidas y si no nos mantenemos alerta, pueden colarse oportunistas y políticos inescrupulosos.

Esta es la razón por la que tenemos serias dudas sobre el resultado de la reversión de las áreas canaleras. Ya hay una generación frustrada que sí luchó por los derechos soberanos de Panamá en la Zona del Canal y que ha sido ignorada por todos los gobiernos.

¿Dejaremos los panameños que nos arrebaten nuestro principal recurso con privatizaciones y reclamaciones inmoderadas? Es peligroso lo que está aconteciendo y este año político puede distraer la atención del verdadero problema.


 

 

 



 

AYER GRAFICO
El presidente Lakas y Arturo Sucre examinan la piedra traída de la Luna


CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, me dedico a pintorrear la ciudad


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