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ENTRE MILITARES Y CIVILES Partido de Chávez enfrenta crisis interna por rivalidades

Agencias
Internacionales
El partido de gobierno Movimiento V República enfrenta una severa crisis interna por rivalidades entre los ex líderes golpistas y los civiles que lo integran. Los ex militares sostienen que los principales civiles al lado de Chávez están vinculados "a la vieja oligarquía política" que ellos combatieron desde 1992 cuando se alzaron contra el gobierno constitucional de la época. Los civiles dicen, a su vez, que los ex militares han llegado a puestos de alto rango para vivir en medio del lujo y que, cuando menos uno de ellos, salió de la cárcel después del intento golpista "a repartir leche" a través de una oficina del gobierno. Los conflictos en el partido del presidente Hugo Chávez -- que domina las principales instituciones oficiales, ministerios y organismos legislativos -- amenazan con dividir a la organización menos de tres años después de sufundación. La crisis fue desatada por los ex líderes golpistas, los tenientes coroneles retirados Francisco Arias, Yoel Acosta y Jesús Urdaneta -- que acompañaron a Chávez en el fallido golpe de 1992 --, quienes hicieron el pasado viernes algunos cuestionamientos contra tres de los cercanos colaboradores civiles del mandatario, y solicitaron al presidente reflexionar sobre las políticas económicas y sociales y el combate contra la corrupción dentro del gobierno. Algunos críticos del gobierno han señalado que Urdaneta, Acosta y Arias están molestos con Chávez porque los ha desplazado de los importantes cargos del gobierno, y en su lugar han sido colocados civiles. El analista político Aníbal Romero dijo a la AP que la confrontación existente entre los ex líderes golpistas y civiles del partido de gobierno es producto de un conflicto de poderes. Urdaneta renunció hace dos semanas a la jefatura de la policía de gobierno por desavenencias con el canciller José Vicente Rangel, quien lo desautorizó públicamente en una investigación sobre violaciones a los derechos humanos. Urdaneta acusó el pasado viernes al canciller, al presidente de la comisión legislativa Luis Miquilena, y al ex ministro de Relaciones Interiores Ignacio Arcaya, de estar vinculados a la vieja oligarquía política que ellos combatieron desde 1992. El bando civil, liderizado por Miquilena, respondió a los ex golpistas con fuertes declaraciones. Miquilena incluso llegó a mofarse de Arias por asumir la presidencia de un programa de alimentación tras ser liberado de la cárcel después del intento golpista, diciendo que el ex militar "salió de la cárcel a repartir leche" y acusándolo de vivir en excesivo lujo cuando fue designado cónsul en España. Miquilena también dijo que solicitaría al ministerio de Relaciones Interiores investigar a Urdaneta. Esta primera pugna entre civiles y militares del partido de gobierno ha puesto en entredicho la solidez de la organización. Algunos analistas estiman que esta confrontación ha abierto el camino a una verdadera oposición en este país donde Chávez goza de más del 60% de apoyo popular. Arias, quien se desempeña como gobernador del estado del Zulia, fronterizo con Colombia, declaró al canal de televisión Globovisión que existe una crisis interna dentro del partido y que "una organización que no soporta la opinión contraria, que no debate, que no discute, pienso que no existe". Dijo que era necesario "buscar salidas a una situación que ha tomado el rumbo que no es el apropiado". Acosta descartó ayer la posibilidad de una ruptura dentro de la organización, pero agregó que "creo que el Movimiento V República tiene que revisarse". En un intento por tratar de detener la crisis, Chávez ha anunciado que asumirá la conducción del Movimiento V República. El mandatario dijo el pasado viernes durante un acto público que "ya les dejé un año libre para que hicieran lo que quisieran. Ahora vuelvo a la batalla". En respuesta a los comentarios de Miquilena, el gobernador del Zulia dijo hoy que solicitará a la Fiscalía General investigar al dirigente legislativo. La ex asambleísta Angela Zago expresó a la AP que la confrontación es "un enfrentamiento entre la vieja política -- representada por los funcionarios del gobierno -- y la nueva política".
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