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Luchan contra la desnutrición infantil

Vielka Cádiz Franco
Chiriquí / EPASA
Hace ya 10 años, surgió la idea de fundar el Complejo Social Santa Rita de la ciudad de David, como una iniciativa para contrarrestar los elevados índices de desnutrición infantil y mejorar las precarias condiciones de vida de unas 225 familias residentes en las barriadas 20 de Diciembre y Arco Iris respectivamente. A raíz de un censo realizado en ese entonces, un grupo de misioneros laicos católicos comprobaron las múltiples necesidades que confrontaban los humildes hogares, donde la población infantil superaba las 300 unidades. Ubicado entre el hospital José Domingo de Obaldía y la carretera que conduce a la vía Interamericana, cerca al río David (Risacua), están localizadas ambos poblados, los cuales surgieron producto de la escasez habitacional en la cabecera de la provincia. Es precisamente en este sitio estratégico y punto clave de pobreza, donde por mediación del padre Epifanio Baztán y consecuente colaboración del desaparecido Obispo de la Diócesis, Daniel Enrique Núñez, se crea primero en 1991, la capilla "Santa Rita" conocida como "Abogada de lo Imposible" y un salón parroquial para recibir la asistencia religiosa y catequesis de niños, jóvenes y adultos. Posteriormente, los padres agustinos recoletos detectaron la necesidad de crear una acción o apostolado social permanente, a través de los fieles. Primero se pensó en un desayuno, pero al final se optó por un almuerzo diario, por considerar que sería más efectivo a la nutrición de los infantes. El 26 de enero de 1992, en presencia del monseñor Núñez; el vicario de la Orden de Agustinos Recoletos de Panamá, Centro América y el Caribe, Reverendo José Manuel Martínez; el encargado del comedor, padre Jerónimo Azanza y el fundador Epifanio Baztán, se inaugura el comedor Infantil de Santa Rita, que hoy ha servido para aliviar de manera eventual, el hambre de más de 200 criaturas que residen en esa y otras áreas aledañas. El primer día del año escolar, el 1 de abril de 1991, se atendieron solamente cuatro niños, el sábado de la misma semana 84 y actualmente se reciben aproximadamente 200, entre 2 a 12 años de edad. Esta agrupación asesorada por el padre Jerónimo Azanza de la Iglesia La Sagrada Familia de David, está constituida por personas voluntarias, en su mayoría damas, que además de ayudar en el cocimiento de los alimentos, inculcan a los menores buenos hábitos y costumbres, valores morales y espirituales, amor a Dios y al prójimo, a fin de que se conviertan en ciudadanos útiles para la sociedad. Hasta la fecha resulta imposible cuantificar la cifra invertida; sin embargo, es preciso aclarar que el hogar ha dependido durante este tiempo de la ayuda generosa y los donativos de muchos chiricanos y panameños. En este grupo, cabe mencionar a algunos donantes anónimos como el Obispado de David, la organización de Obispos Alemanes y otras agrupaciones internacionales, que año tras año, aportan su granito de arena a tan noble causa. De igual forma, es preciso destacar el trabajo de ejemplares mujeres católicas, que invierten parte de su tiempo, en dictar charlas sobre promoción familiar y social a todas las madres que acepten recibir los talleres de costura, repostería, corte y confección, belleza, cocina, manualidades, en fin, de todas aquellas habilidades que en un futuro le permitan servir al desarrollo de la humanidad. Hoy, el Hogar Santa Rita cuenta además con un huerto, en el cual se cultivan algunas hortalizas. A pesar de todas las contribuciones, el comedor Santa Rita atraviesa en la actualidad muchas dificultades, porque cada vez es mayor el número de niños que allí acuden a alimentarse. Sin embargo, lo más preocupante según Azanza, es la pobreza integral que demuestran las personas, quienes solo se contentan con sentarse a comer, sin antes meditar el verdadero propósito de la acción.
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