Por 15 minutos después de finalizado el concierto, la gente gritaba por otra, pero el escenario desaparecía en sus ojos. Los músicos y el cantante no salieron más. Así terminó el encuentro con Jesús Adrián Romero, con las luces apagadas tal como estaba antes de empezar dos horas antes.
Con un retraso de 40 minutos inició. El boleto decía 7: 00 p.m. y, para fortuna de los que llegaron tarde, pudieron ver salir en escena a un cristiano moderno. El autor de "Que sería de mí" y "Un día especial" estaba a la moda: Un jeans, un suéter con el número 45 en el pecho, zapatillas bajas marca Converse y un saco negro.
"Tal como soy", el tema que abrió la noche, conectó a más de 3 mil almas que se dieron cita en el Teatro Anayansi de esta capital. Fueron 15 temas en total los que cantó, todos combinados de sus últimas producciones. "Que seas mi universo", "Estrella de la mañana", "No es como yo" y "Nueva criatura", entre otros, desfilaron uno detrás de otros.
Fue una noche de quebrantamiento. Todos levantaban sus manos para conectarse con Dios. Muchos volvieron a nacer.
El cantante invitó a los que querían conocer a Cristo y más de 50 personas pasaron adelante. Allí estaban parejas de novios, padres de familia y jóvenes de rodillas sollozando. "Ustedes tendrán un cambio en sus vidas a partir de hoy", les decía el ministro de la alabanza. Todos repitieron la oración que decía: "Señor, te entregó mi vida. Haz de mí un nombre nuevo. Entra a mi corazón, en el nombre de Jesús..".
Aunque habían sido dos horas de alabanza y gozo, nadie se movió de su puesto hasta que al fin alguien dijo: "Ya no va a salir. Creo que ahora sí se terminó".