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Liberación completa de salarios es una expresión anacrónica, en un país que ha aumentado vertiginosamente su tasa de desempleo debido a otros factores. Resulta un engaño utilizarla para esgrimir el argumento de que con ello se aliviaría la falta de plazas de trabajo. Tampoco es cierto que pagándole menos a sus trabajadores, las pequeñas empresas podrán sobrevivir.
En asuntos de mercado existen reglas lógicas como por ejemplo cuando la gente gana menos compra menos y, por consiguiente, las empresas se ven empujadas al cierre o a la reducción de la producción provocando cesantía.
La retórica de la liberación de los salarios, carente de efectividad, ya dio sus resultados nefastos a partir de 1994, cuando se reformaron las leyes de trabajo bajo presiones externas y se le impuso al país una utopía y una bonanza que nunca llegó.
De ese novelón sólo nos quedó a los panameños más desempleo y alguna que otra inversión pública en infraestructuras, producto del endeudamiento.
Cada año veo con preocupación la gran cantidad de profesionales en las más diversas carreras, que salen de las universidades y centros de estudios al mercado laboral, sin esperanza de encontrar un trabajo remunerado y acorde con los gastos en que incurrieron para pagar su educación. |