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Algunos hombres se están volviendo sinvergüenzas. Cierto que hay hombres responsables y claritos en sus metas en la vida, y hay otros que también tiene claros sus propósitos: ser un mantenido
Parece que aquellos principios que enseñaba el abuelo de que el hombre es el proveedor, se están quedando atrás tal vez con eso de la llamada liberación femenina, donde se discute la igualdad de derechos y deberes.
Pero hay hombres en Panamá que rayan el tope de la sinvergüenzura. Quieren tener mujer pero no son capaces de al menos buscarles un lugar, aunque sea muy humilde, para vivir.
Y buscan la vía más fácil: si ella tiene casa, pues se van para allá. Allí encuentran todo listo. No tienen que comprar muebles y cuando llegan de la calle, tienen la comida lista... y eso sin haber dejado para el mercado.
Esos hombres son unos verdaderos chulos. Encima de vivir en la casa de la mujer, ella tiene que darle de su dinero "pues el pobre aún no consigue trabajo".
En la casa se creen los que mandan y no dejan que los familiares de su pareja se queden a pasar unos días y menos aún que lleguen las amistades de ella a visitarla. ¡Vaya marido!
Ah! Y esos caballeros modernos se jactan ante sus familiares y amigos de la gran casa donde vive. Por si fuera poco, no trabaja y exige el menú. Es que se vuelve exigente. Es como quien dice: "Si ella me quiere, tiene que complacerme".
Pero en estos casos, la mujer también tiene la culpa, ya que si de un principio aceptó "mantenerlo" ahora será difícil ponerlo a trabajar. |