|
Como era de esperarse, el presidente estadounidense George W. Bush anunció ante el Congreso de su país que acabará con el terrorismo, salvará la recesión económica y dio una clara advertencia a Irak, Irán y Norcorea, por permitir que subversivos usen sus territorios para agredir a Norteamérica.
Empero, hubo algo asombroso que no muchos notaron. Como era tradicional, siempre en la "lista negra" de enemigos de Estados Unidos, aparecían otros tres Estados, a saber: Cuba, Libia y Siria. Bush no los mencionó.
Me sorprende más el caso cubano. Desde 1960, siempre en los discursos presidenciales se declaraba a la isla socialista como un país que exportaba el comunismo. ¿Será acaso que Bush y sus asesores han dado un paso para normalizar relaciones con Fidel?
Lo mismo ocurre con Libia y Siria. Gadafi quiere ganar dinero con el petróleo vendido en Europa y Norteamérica, mientras que Siria es la puerta al comercio con el Medio Oriente. Ojalá esto signifique un paso a normalizar relaciones con países dispuestos a comercializar con Washington, siempre y cuando también se les respete su integridad soberana. |