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John E. Baxter, vicepresidente de la transnacional de energía ENRON supuestamente se suicidó ante la quiebra más grande de la historia empresarial de los Estados Unidos.
Todos los elementos de corrupción se dieron en esta quiebra, dejando a miles de obreros sin jubilación; se contó con sobornos, auditores que evadieron impuestos a través de países que son paraísos fiscales, al tiempo que se enriquecieron directivos dejando en la ruina a la empresa.
Este gran caso de corrupción originado en la empresa privada, nos demuestra que son las autoridades competentes las que pueden llevar la vigilancia generalizada contra la corrupción, que en mayores dimensiones se da en el ámbito del sector privado. El posible suicidio de Baxter se pudo originar al percatarse de todo el daño que había hecho y que lo condujeron irremediablemente a un túnel sin salida.
La empresa no quiebra por asuntos de productividad ni de administración, sino por el robo descarado que se le hizo a sus accionistas y a los propios obreros que también invirtieron para tener participación en esta actividad.
Este "anarcocapitalismo", debe inducir a los Estados a tener mecanismos de fiscalización en este tipo de empresas, cuyos dueños son miles y miles de personas.
La pérdida de miles de millones de dólares no es consecuencia de no haber aplicado los manuales del buen empresario, sino la falta de moral de quienes tuvieron la responsabilidad de conducción. |