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Después del presidente estadounidense George W. Bush, ahora le toca el turno al primer ministro británico Tony Blair, cuyo partido también parece haber mantenido estrechas relaciones con el gigante del sector energético Enron.
Bajo la presión de los medios de comunicación, el gobierno británico ha reconocido que cuatro de sus ministros se reunieron en siete ocasiones entre 1998 y 2000 con responsables de Enron.
El gigante estadounidense entregó igualmente 36.000 libras (unos 50.000 dólares) al Partido Laborista desde su llegada al poder en 1997, y una suma similar a la oposición conservadora.
Sin embargo, la prensa revela al menos dos decisiones gubernamentales favorables a Enron: el acuerdo para la compra de una importante compañía de distribución de agua, Wessex Water, por parte de una filial de Enron en 1998, y la supresión de una moratoria sobre las centrales de gas que permitió a Enron construir una central en 2000 en el condado de Kent (sur).
Los laboristas tuvieron que reconocer igualmente que utilizaron gratuitamente los servicios de Arthur Andersen, acusada de graves errores contables en el caso Enron en Estados Unidos. |