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El número de víctimas fatales por la explosión de un depósito de armas que provocó una avalancha humana en la ciudad nigeriana de Lagos aumentó ayer a 700, según las autoridades del país africano, que temen que la cifra final de muertos pueda llegar a los miles. La gran mayoría de las víctimas falleció al caer al canal de Oke Afa, mientras intentaban huir tras el estallido.
Las banderas ondeaban a media asta en los edificios gubernamentales después de que el presidente Olusegun Obasanjo declarara ayer martes como día de luto nacional ante la mayor tragedia ocurrida la capital nigeriana en la última década. Los equipos de rescate dijeron que habían encontrado más cuerpos al reanudar las tareas de búsqueda ayer.
Aunque la mayoría de las quejas son dirigidas a los militares por lo que se considera incompetencia extrema, el gobierno también ha sido objeto de críticas. Un vocero del ejército señaló a la BBC que el incendio comenzó en un mercado situado cercano al arsenal militar.
Los cuarteles nigerianos son como pueblos. Los soldados viven allí con sus familias y los comerciantes montan sus puestos en el interior de los mismos. Los residentes del distrito de Isolo, que está al lado del cuartel, fueron los más afectados por la tragedia.
Cuando salieron en la noche hacia lo que creían era un lugar seguro, se deslizaron por un terreno lleno de lodo y terminaron en un canal pantanoso. Cientos se ahogaron o quedaron aplastados bajo el peso de la muchedumbre. En su mayoría se trató de mujeres, niños y bebés.
Algunos residentes que viven en la zona del desastre dijeron que el año pasado hubo una explosión menor en el mismo almacén y no se tomaron medidas de seguridad. |