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La Gran Ley de la vida dice que se cosecha lo que se siembra. Si la experiencia diaria es positiva, constructiva y amable, se produce salud, éxito y libertad. Pero si se pasa el día pensando cosas negativas, pesimistas y malvadas, al final de ese día o la semana tendrá enfermedad, fracaso e infelicidad.
A diario se escucha en los trabajos, hogares, con el vecino y los amigos, quejas de "lo mal" que está; de lo "limpio" que está (sin plata). Esas expresiones pesimistas traerán mayores males negativos al alma que a su vez enlazará su alrededor.
La fe es el motor que mueve la vida. La fe en sí mismo hace a la persona más joven, más próspero y más feliz con el pasar de los años. Pero si se gobierna la vida con miedo, los años fugaces traen edad, decrepitud y frustración.
La gente sabe que esas cosas con verdad, sin embargo, a pesar de ese conocimiento, constantemente usa la Gran Ley para su propia destrucción. Las palabras cobran vida y aunque no le echa vidrio molido a su comida, lo hace a su alma cada vez que piensa, habla o actúa de manera negativa.
Hoy es un buen día para comenzar a ser un buen ciudadano que produce para Panamá. Por ello, en el futuro, cuando se de cuenta que está pensando negativamente, dígase con severidad ¿Qué tengo, cerebro o aserrín? e inmediatamente cambie su forma de pensar. Sea positivo en todo lo que haga. No hay mal que por bien no venga. Seguro. |