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REFLEXIONES
"MIR: una estación espacial peligrosa"

Carlos Christian Sánchez
Con el verano y los cielos dispersos, muchos entusiastas de la Astronomía (materia científica seria fuera de la especulativa "Astrología"), se dedican a observar los fenómenos en el firmamento en las noches. Hasta hace unos días, algo intrigó a varios amigos. De repente, un objeto con cuatro luces laterales cruzó el espacio aéreo panameño de Oeste a Este. Demoró nueve minutos en completar el trayecto. Luego averiguamos que era la Estación Espacial Rusa "MIR", la mayor base soviética colocada en el espacio sideral. Cuando en 1985 se colocó en órbita, la entonces Unión Soviética la consideró todo un logro tecnológico. Rotando sobre recorridos a baja altura por encima de la parte superior de la atmósfera terrestre, la gigantesca base científica rusa era el pie del hombre hacia el vacío profundo; para también romper los "récords" de estadía de los seres humanos en ambientes sin gravedad, además de los proyectos internacionales con cosmonautas y astronautas. Tras el desastre del transbordador americano "Challenger" en enero de 1986, la Estación Especial Rusa MIR elevó el nombre de Rusia por los aires. Pero el tiempo, y no la Guerra Fría, eran el enemigo a batir para la fortaleza sideral. Ahora la prodigiosa estación orbital ha sido declarada "inservible" y Moscú pretende destruirla, chocándola en el Océano Pacífico dentro de los próximos meses. La MIR pesa siete mil toneladas. Tiene un tamaño que ahora es superior a los dos mil pies cuadrados y es, hasta el momento, mucho más grande que la nueva Estación Espacial Internacional que diseña la NASA, la Agencia Espacial Europea, Japón y la misma Rusia. Volando a una altura de 88 millas sobre nosotros, el aparato ruso pasa por encima de Panamá "más de cuatro veces" al día. Empero hay un serio problema: "MIR puede "caer" antes de tiempo. Además, la órbita final de la estación espacial rusa estipulada para febrero de este año, cubre el trayecto sobre Panamá; a una velocidad de miles de kilómetros por hora, el armatoste se quemará sobre la atmósfera y se hundirá en el mar, supuestamente más allá de las doscientas millas náuticas de nuestro país, de las costas de Colombia y las islas Galápagos. Algunos consideran que la estela de desastres imprevistos de parte de Rusia, como la hecatombe de un reactor nuclear en Chernobyl durante el mes de abril de 1986, el hundimiento del submarino "Kursk" el año pasado, igual que la falta de seguridad de los sistemas en centrales industriales o militares en todo el territorio ruso, pueden conllevar a otra crisis con la MIR. Ya la estación espacial rusa no responde a los comandos de vuelo. El moho bacteriano se apoderó de equipos vitales de sustentación técnica de la nave, mientras que las computadoras tienen corto circuito. El comando espacial ruso en Moscú planea lanzar un cohete "Progress" para esas semanas, llevando el suficiente combustible y el "empujón final" para que se cambie la ruta de la instalación y la chatarra caiga más allá de las costas centro-sudamericanas. La otra alternativa es que se estrelle sobre el Océano Indico, lejos de Sudáfrica y Australia. Esperemos que Rusia complete el plan de cambiar la órbita de la Estación Especial MIR, antes que "errores de cálculo" puedan causar una desgracia, como la que la bendita base se estrelle con una ciudad, algún desafortunado barco mercante u otra área poblada. Ojalá que esto no ocurra en Panamá, aunque algo se aprende todo los días. Casi nadie sabía en este país que una instalación científica tan grande como un edificio de cinco pisos y de más de cincuenta metros de diámetro, sobrevuela nuestras cabezas, sin percatarnos de ello.
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