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La joven había trabajado en un salón de belleza varios años y luego decidió irse para otro lado. Por supuesto que fue al Ministerio de Trabajo a sacar una boleta para que su ex patrona le pagara prestaciones y otros derechos. En ningún momento la patrona pensó dejar de pagarle las prestaciones a la joven y esto lo hizo ante el Juez. Todo terminó sin problemas... al menos así pensó la patrona.
Dos años más tarde, sin que se le diera ningún aviso, la patrona es víctima de un secuestro de una casa de vacaciones en la playa. La misma empleada desagradecida, que había recibido "conforme" todo lo que dijo el Juzgado de Trabajo, ahora se unió a un abogado y puso un nuevo juicio.
Alegaba que no se le habían pagado ciertas prestaciones, que ascendían a unos cuantos cientos de balboas. Y por ese poco dinero, las autoridades autorizaron un secuestro de una propiedad de varios miles de balboas.
Nunca fue notificada formalmente la patrona. Se le dijo que como ella "no se había presentado" y se desconocía su paradero (lo que era mentira), se le notificó por Edicto.
Al final, luego de varios gastos de abogados, quedó en nada la demanda pues todo había sido pagado. Alguien dijo que esos casos pasaban mucho. Eran el resultado de abogados "avivatos", que buscaban dinero fácil y secuestraban bienes caros, para que la gente pagara lo que fuera por evitar perderlos.
Recientemente en El Valle de Antón, un empresario extranjero que es positivo e invirtió cientos de miles en hacer un hotel y restaurante, fue víctima también de otro de estos secuestros. Una empleada que había trabajado cuatro años, casi cierra el hotel con un secuestro por varias veces el valor de la demanda de las prestaciones laborales.
Y hace años, una profesora que tuvo problemas económicos estuvo a punto de perder el auto, porque según le dijo alguien, el abogado del Banco se había "enamorado" de su carro. Por eso ponía obstáculos para que se encontrara una solución a favor de la dama.
¿Cuántos otros secuestros injustos no se darán todos los días en Panamá? No se trata que la persona demandada no quiera pagar sus obligaciones laborales. El asunto es de la rapidez y hasta anonimato como se realizan estos secuestros, que no dan oportunidad para arreglar el reclamo por las buenas.
Yo creo que una cosa es la justicia para el trabajador y otra muy distinta el abuso contra los patronos. Después de todo, si no fuera por los empresarios -pequeños o grandes-, los panameños no tendrían trabajo y la vida les sería muy difícil.
No persigamos con argucias legales a los empresarios panameños ¡Cuidado con los secuestros mal intencionados! Y a los pocos malos abogados, recuerden que allá arriba hay una justicia Divina. |