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FAMILIA
Cómo decir al niño que su madre tiene cáncer

Tomado de
CNN
Los pequeños no son ajenos a la enfermedad y pueden tener una mala reacción si no se comunica su existencia. La aparición de un cáncer en el seno de una familia supone un momento crítico lleno de incertidumbre. Una de las primeras dudas que asaltan es si se debe comunicar la existencia de la enfermedad a los pequeños de la casa. La decisión no es fácil, sobre todo porque se teme que la reacción del niño no sea positiva, sobre todo si liga la idea del cáncer a la de la pérdida del ser querido. Un artículo publicado en el Western Journal of Nedicine demuestra que un gran número de mujeres a las que se diagnostica un cáncer de mama no informan de su enfermedad a sus hijos. En todo caso, algunas sólo les comunican que están enfermas, pero ocultando que su patología es cancerígena. Aunque muchas de las 32 mujeres que participaron en la investigación británica comentaban la situación a sus hijos una vez que se confirmaba el diagnóstico, una gran parte no lo hacía hasta que eran intervenidas quirúrgicamente y otras no informaban nunca sobre su situación. El temor a las preguntas del niño, sobre todo las que hacen referencia a la muerte, era el motivo que provocaba esta falta de diálogo. Parte del problema radica en que pocos médicos sugerían a los adultos la conveniencia de hablar con el pequeño en presencia del propio facultativo. Por este motivo, el trabajo sugiere que los especialistas se ofrezcan para hablar con padres e hijos de la enfermedad y que les expliquen cómo hablar con los niños y qué pueden entender éstos. TRANQUILOS FRENTE A ASUSTADOS Ana Isabel Fernández Crespo, psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer, reconoce que la respuesta de los adultos a un escenario de este tipo es variable: "Algunos ocultan la enfermedad, lo cual no es positivo, mientras que otros afrontan la situación de forma tranquila", explica. La forma en que el adulto asimila el diagnóstico condiciona el modo en que se lo comunica a los demás: los que lo hacen con mayor facilidad se sienten preparados para hablar de ello, mientras que los que están asustados tienden a no decir nada. "Cuando se diagnostica un cáncer, el paciente debe asimilar lo que le está pasando. Eso no quiere decir que lo acepten, sino que se hagan a la idea de todo lo que la enfermedad supone", añade. Una vez que se encaja el problema, es tiempo de hablar con los demás. En su opinión, en el caso de los niños, existe cierto miedo a su reacción. Pero los pequeños suelen darse cuenta de que está pasando algo. Se dan cuenta de las cosas y si no reciben información pueden imaginar que está ocurriendo algo peor de lo que en realidad es". Por eso es bueno decirles, al menos, que su madre está enferma o que se encuentra en tratamiento. A juicio de la especialista, el niño reacciona a una noticia como ésta mejor que el adulto porque no tiende a anticipar el futuro, sino que vive y disfruta del día a día. Al contrario que los mayores, que inmediatamente comienzan a divagar sobre el futuro de la familia o del trabajo, los hijos no se preocupan si saben que pueden tener a su lado al ser querido en un plazo inmediato.
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A juicio de la especialista, el niño reacciona a una noticia como ésta mejor que el adulto porque no tiende a anticipar el futuro, sino que vive y disfruta del día a día. Al contrario que los mayores, que inmediatamente comienzan a divagar sobre el futuro de la familia o del trabajo, los hijos no se preocupan si saben que pueden tener a su lado al ser querido en un plazo inmediato.
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