La violencia criminal volvió a recrudecer en México con la ejecución el jueves de seis guardias de un penal de máxima seguridad, mientras las autoridades aseguran que están limpiando las cárceles, donde los capos del narcotráfico ejercen su propia ley.
Los seis guardias federales aparecieron ejecutados en el exterior de una cárcel de máxima seguridad en Matamoros, una ciudad fronteriza a unos 1.070 km al noreste de la capital, en el estado de Tamaulipas.
En un comunicado emitido tras una reunión extraordinaria del gabinete de seguridad nacional, la presidencia afirmó que el mandatario Vicente Fox "no permitirá que los grupos delictivos pretendan socavar las instituciones".