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La marea roja se derramó sobre el fútbol, pero esta vez no hubo algarabía ni gritos. Sangre fue lo que corrió como un riachuelo al ser asesinado de ocho disparos el ex futbolista Justavino Cisneros, quien jugó hace unos años para el equipo del pueblo: Plaza Amador.
Quien acribilló a Cisneros no tuvo piedad. Disparó a quemarropa para asegurarse que su víctima no respirara más.
El trágico hecho se registró entre las calles 14 y 15 E, del corregimiento de Santa Ana.
Según una fuente, el ex futbolista recibió un disparo en la boca, otro en la pierna y el resto en el estómago. Poco después cayó boca abajo en el suelo.
Sus agresores fueron identificados por testigos como dos sujetos, cuyas edades oscilan entre los 27 y 30 años. |