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Con esperanzas de mejor condiciones de vida, se creó las aldeas de Ipetí Emberá.  |
A 20 minutos del corregimiento de Tortí en Chepo, se encuentra un lugar mágico que encierra la historia de más de 2,000 personas, las que une un nombre, y divide sus culturas. Ipetí, que significa muchas lajas en el río, es un pueblo que creó el gobierno de turno hace 30 años, para las personas que vivían a orilla del río Bayano, más conocido por los kunas como el río Madugandí.
Con esperanzas de mejor condiciones de vida, se creó las aldeas de Ipetí Emberá, Ipetí Kuna e Ipetí Colonos, cada pueblo con una cantidad de hectáreas determinadas, donde podrían desarrollar sus culturas y vivir dignamente.
Desde entonces, estos tres pueblos han luchado por mantener vivas sus culturas, sin renunciar a sus derechos de ciudadanos panameños que necesitan satisfacer sus necesidades vitales.
IPETI EMBERA UN PUEBLO CON MUCHAS NECESIDADES
Con 3,192 hectáreas, 45 casas, 500 habitantes y una cacique de armas tomar, se desarrolla la comunidad de Ipetí Emberá, que fue fundada en 1975 luego de ser retirados de Bayano, por promesas que nunca se llegaron a concretar.
Según su cacique, (una mujer nacida para ser líder) Omaira, hace 500 años los españoles llegaron a Panamá y le quitaron todas sus riquezas, dejando miseria y sus costumbres, y una lucha en medio de culturas que no son propias.
"El sueño de una mejor condición de vida, no marca la cultura de este pueblo", fue la frase que utilizó Omaira, para manifestar que aunque tengan escuelas y centro de salud, no dejan de ser emberá.
Ya que mantienen su idioma, parumas, pinturas, collares, pero también tienen derechos a educarse. "A mi me gusta ver a los niños con cayucos y taparrabos, pero esos mismos chicos pueden ser doctores o licenciados" aseguró.
Dijo que la mujeres se han organizado en asociaciones, para la venta de sus artesanías. Y así obtener dinero para mandar a sus hijos a la escuela; ya que se gastan B/.250.00 en transporte para que los chicos vayan al colegio en Tortí.
Con una sonrisa de picardía comenzó a relatar las costumbres de su pueblo Emberá. "Vivimos al aire libre, aunque ya es hora de cambiar nuestras viviendas, porque el frío de la noche, afecta mucho a los niños", aclaró.
Su colorido y llamativo vestuario consta de faldas amplias de textiles impresos y el torso desnudo en las mujeres, y en los hombres taparrabos o "paruma" para ocultar sus genitales. Ambos utilizan pintura corporal y facial, llamada jagua. Las mujeres emberás cargan collares elaborados con chaquiras y monedas de plata de curso legal, en sus cuellos, gruesas pulseras de plata, y adicionalmente adornan su cabellera con papos rojos naturales.
ARTESANIA
Se destacan por sus manifestaciones artesanales de mayor variedad y atractivo: las elaboradas y finas cestas, los tallados de madera de alta calidad como el cocobolo. También tallan la tagua con utensilios manuales de manera ingeniosa, creando un arte único e imaginario inspirado en la flora y fauna que los rodea. Estas taguas son pintadas con tintes naturales extraídos de la tierra y las plantas, aplicando el método tradicional utilizado para teñir las fibras de sus canastas. |