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Este fútbol falto y carente de alegrías, éste de derrotas y tristezas... este mismo deporte destinado a ser grande, pero que paga un maldito piso en un país que apenas araña el profesionalismo...
Este mismo fútbol necesita, grita, urge de tocar el cielo, en raspar las paredes de la victoria, en enterrar estas garras de la desesperación en la gloria.
¡Si! Miremos para donde sea y no hay nada alentador, no hay un panorama que de ganas de jugársela en algo.
Todo esto nos hace apostar, en tirar todas las esperanzas en un equipo. En un conjunto, en uno solo que va a un torneo, en una Sub-23, que a pesar de todo lo que se diga, es la última carta de una generación de talento.
Un equipo que irónicamente se va sin un fogueo claro a un preolímpico, un onceno que crea un precedente de cero cotejos internacionales de preparación...
Doy mi voto de aliento a estos jugadores, a estos a los que en parte nos debemos, pero que tienen la responsabilidad de demostrar, de ganar, de conquistar.
Es un equipo que tiene para llegar a Atenas, esta última frase la digo de corazón, porque verdaderos argumentos no hay, ni habrá. Solo confiar, esperanzarse y su talento.
No queda de otra, apoyar a los jugadores. Yo no sé qué va a pasar. ¿Miedo a la derrota? En parte, porque sumar otra frustración va a ser un duro golpe a este pueblo, que sigue su fútbol.
En este preolímpico se juega mucho. Parecerá un torneo más, pero es una botella de oxígeno para tantas cosas malas, es un airecito para el enfermo. Yo me la juego con el equipo. Me planto fiel al conjunto. Si sacan un buen preolímpico, excelente.
Pero si regresan goleados, como muchos creen (yo no) nos fuimos al carajo. Esto último ni pensarlo. Ayúdame Sub-23... ayuda a este pueblo, regálanos alegría, que mucho, pero mucho nos falta.
Muchachos luchen por Panamá, no por esta Federación que ni un jueguito de fogueo tuvo la capacidad de conseguir. Háganlo por la camiseta, y por la gente, que está ávida de un título. Basta de frustraciones. ¿Cuándo llegará el tiempo de reir? Ojalá sea en Guadalajara. Ya es hora, nos toca bailar con la chica más guapa, aunque sea un mariachi en tierras mexicanas y mejor si es apretadito... ¡Suerte Panamá! |