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La tragedia se trasladó a la sede del Hospital Santo Tomás donde no se pudo hacer nada, porque ya el bebé estaba muerto  |
La alegría del alumbramiento se transformó en desgracia para la madre, abuela y familiares de una criatura que vino al mundo muerta.
Misilka Alls empezó a sentir dolores en su abdomen a las 9:30 a.m. de ayer, pero no le prestó atención. Media hora después rompió fuentes cuando se encontraba en la residencia 80 de Felipillo, Pacora.
Sus gritos los escuchó su madre, que vive a un lado de dicha residencia. No tardó en socorrerla, pero, cuando llegó, la vio toda ensangrentada.
La tragedia se trasladó a la sede del Hospital Santo Tomás donde no se pudo hacer nada, porque ya el bebé estaba muerto; sin embargo, otra calamidad le esperaba a la Sra. Anita Luisa Alls, de 39 años y abuela de la criatura, quien tuvo que cargar entre su brazos al feto, envuelto en una sábana, por más de cuatro horas, todo porque no había una orden de defunción expedida por la Fiscalía Auxiliar.
Anita narró que llegó al hospital a las 11:00 a.m. y no fue hasta las 5:20 p.m. que la Fiscalía Auxiliar levantó el cuerpo sin vida del niño que no llegó a ver la luz. |