Voy a compartir y realizar una exhortación constructiva con mucho respeto enriqueciendo a los lectores, a los que narran y analizan los partidos de fútbol, como ex futbolista y entrenador profesional en Brasil, Portugal, España, Suiza, Marruecos, Túnez y México y comentarista de un Mundial de fútbol con TV Azteca y la Televisora Rady de Marruecos (Africa) y escritor en periódicos y revistas deportivas.
A veces la falta de preparación y conocimiento de esta profesión y los comentarios desatinados y fuera de contexto y a destiempo de las jugadas, el desconocimiento de la terminología y el argot futbolístico, la fonética y modulación de la voz, pone en evidencia en los comentaristas y narradores la falta de preparación. A veces el irrespeto en poner sobrenombres a los atletas y técnicos por ejemplo Ronaldo "el gordito", Bianchi "el virrey", etc., no llamando al protagonista por su nombre y después la cantidad de saludos a la tía, a la novia, al abuelo, al hijo o al amigo, etc., y comentando la vida privada de los aletas y olvidándose de saber leer bien los partidos con comentarios cortos, concisos y precisos, las alineaciones, los suplentes, el cuerpo técnico, el sistema de juego, los desgastes físicos, tiempo del partido, movimientos técnicos con balón y sin balón, los gestos técnicos, la dosificación del desgaste físico, las temporizaciones, los marcajes mixtos zonales y combinados y lesiones confirman lo anteriormente expuesto.
Hay que hacer docencia. Perdonen mi sinceridad ya que como brasileño estoy acostumbrado a otro nivel y calidad de transmisiones narradas por expertos, también la cantidad de repeticiones dando gracias al televidente por ver el partido, la diferencia lo hacen los comentarios y el conocimiento para ganar audiencia y ser original sin imitaciones.
He tenido la oportunidad de dar varios seminarios y un diplomado de fútbol en la ULACIT con conferencistas extranjeros y sólo asistió un narrador donándole una beca, no he visto comentaristas de fútbol capacitándose o preparándose, piensan que con leer un periódico, revista deportiva o información de internet es más que suficiente.
El sabio medita, escucha y aprende.