La liberación del comercio se ha convertido en el mecanismo para acelerar los cambios en un mundo donde impera el hambre, la pobreza, el desempleo, la mala distribución de la riqueza y el desconocimiento de los últimos adelantos tecnológicos. Todo esto es consecuencia del poder ostentado por grupos minoritarios que gobiernan a los países en su provecho.
En contraposición nos ha tocado vivir también en una época donde han surgido grupos emprendedores que han impulsado alianzas regionales, de bloques económicos y de reestructuraciones de las relaciones internacionales. Como ejemplo de esto podemos mencionar agrupaciones como el MERCOSUR y el Pacto Andino en la franja sur del continente, mientras en el norte, el acuerdo comercial entre Canadá, México y Estados Unidos.
Debemos mencionar además a la Unión Europea, la integración más avanzada en asuntos antes considerados como inalcanzables como son la moneda única, el pasaporte comunitario, el Ejecutivo rotativo y otras iniciativas. Es más, las naciones del Golfo Pérsico pretenden crear un mercado común para el año 2007 con aspiraciones de integración pecuniaria en el 2020.
Volviendo al cono Sur de nuestro continente, todo el mundo reconoce el éxito alcanzado por la administración socialista del gobierno de Chile, nación que cuenta con la mayor cantidad de tratados de libre comercio firmados, lo que le ha permitido mejorar su productividad y crear un régimen a favor de los que menos tienen. Igual experiencia ha experimentado Costa Rica, cuyas gestiones administrativas han logrado el mayor número de tratados en el istmo centroamericano.
Estamos viviendo épocas de integración en todos los sentidos y nos acercamos al establecimiento permanente de negocios globalizados. En ese sentido, a Panamá le corresponde actualizarse. Es lógico el miedo al cambio de algunos sectores locales, pero la realidad es que impera la renovación de actitudes para poder reducir los niveles de pobreza, consignados según cifras oficiales en un 40.5 por ciento.
Nos atrevemos a asegurar desde esta tribuna que cuando sectores de políticos atrasados afirman que un tratado de libre comercio con Estados Unidos afectará negativamente al sector rural, no hacen más que mentir porque se ha comprobado que el 79 por ciento de la actividad agrícola en el país es de subsistencia; es decir, que estas personas ni siquiera participan.
Lo anterior es lo que promueve el constante movimiento migratorio de la población del campo en búsqueda de oportunidades laborales y socioeconómicas, que en muchos casos, frustración de por medio, terminan en el ámbito de la delincuencia. Además, las poblaciones del interior del país reducen sus dimensiones y población. Esto por supuesto disminuye el tamaño de los mercados de esas regiones y los excedentes no pueden ser aprovechados para la exportación.
El avance de las izquierdas en América Latina se debe a que sus líderes han comprendido lo inevitable de la globalización y que el progreso inherente debe llegar a los menos favorecidos. Un ejemplo es México que desde la firma del tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos ha tenido excelentes cifras de crecimiento.
Los panameños tenemos suficientes ventajas comparativas, por el Canal y ser un centro de servicios, ¿cuál es el miedo?