Las balas perdidas han cobrado tres vidas en los primeros quince días del año 2005.
La del niño Kevin Pineda fue la primera de ellas; luego el futbolista Carlos Rodríguez; y finalmente el ebanista Jaime Antonio del Rosario.
Sobre los asesinatos, Wilfredo Hurtado, inspector general de la PTJ reafirmó que son homicidios y como tal, se castigan.
El artículo 181 del Código Penal de la legislación panameña lo establece: "Toda persona con arma de fuego que cause la muerte a otro, es un homicida".
El Órgano Judicial en su momento deberá determinar si se trata de un asesinato con alevosía, premeditación, o accidental, aunque éste último es la constante.
En estos casos se debe hacer el levantamiento del cadáver, una investigación de campo con entrevistas, y la persona que dispara es llamada para que explique el tipo de problema que sostenía con la persona a quien supuestamente iba dirigida la bala.
LAS BANDAS
La Ley 48, sobre las pandillas, establece que no hay detención preventiva contra los pandilleros, a quien el agresor intentó hacerle daño, pero sí debe explicar qué tipo de rencillas mantienen.
Por homicidios culposos, como son los casos mencionados, los responsables pueden purgar una condena de 8 a 12 años, pero algunas veces las leyes establecen hasta 20 años.
Los lugares donde más muertes por bala perdida se dan son Colón, San Miguelito y la ciudad capital, dijo Wilfredo Hurtado.
"Justicia" es la palabra que define, en parte, el sufrir de los familiares de la víctima, quienes dan hasta lo último para que ésta sea efectiva.
Las leyes no recogen en su seno una forma para resarcir a las familias de las víctimas.
Algunos plantean que instituciones como la Defensoría del Pueblo, Ministerio Público, Órgano Judicial, el Despacho de la Primera Dama y Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y Familia los ayuden, pero sólo sería un acto solidario y no legal.
ANTECEDENTES
Una de las víctimas por bala perdidas fue el delantero de la Selección Nacional y del F.C. Arabe Unido, Emanuel Ceballo, quien murió tras ser impactado en una discoteca en Colón.
El hecho ocurrió el 12 de noviembre del 2003, pero días después falleció.
También está el caso de Alejandro Dawson, delantero del Plaza Amador.
LOS HECHOS
Kevin un niño, de 5 años, quien se encontraba dentro de la casa de sus padres, recibió una bala que penetró su espalda y salió por el abdomen, ocasionándole la muerte.
El suceso tuvo lugar el 1 de enero de 2005 en Don Bosco, San Miguelito.
La bala que mató a Kevin era para su padre, quien sostuvo una pelea con el asesino, y éste disparó sin medir las consecuencias del hecho.
Carlos Rodríguez, de 19 años, falleció tras recibir una bala en la frente, la madrugada también del 1 de enero.
La bala que lo impactó era para "Cuchito". Los supuestos asesinos: "Ángel", "Salpullido" y "Momo", quienes disparaban contra "Cuchito" en Calle 23 El Chorrillo, tampoco les importó las repercusiones que traería disparar en una calle transitada.
El anciano, Jaime Antonio Del Rosario, de 60 años, estaba conversando con un vecino en Calle 13, Santa Ana, la noche del 10 de enero, cuando la muerte le llegó.
Jaime murió cuando pandilleros dispararon desde un auto. Uno de los proyectiles le entró por la espalda. ¿Hasta cuándo tanta cobardia?