A Enrique Dávila López, de 24 años, le salió la bruja. Pensó que podía agredir a su vecino y éste no le haría nada.
Dávila llegó ayer, jueves, a las 11:50 a.m., a la Sala de Urgencia del "Gran Elefante Blanco", con un impacto de bala en la mano y un rozón del proyectil en la cabeza.
OCURRIO ASI
Se conoció que este joven -quien reside en los edificios Renovación de Curundú- sostuvo una riña con un vecino.
Al parecer, Dávila golpeó al vecino con un tuco de madera, y éste reaccionó también con agresión.
El vecino agredido fue en busca de un arma y le dio dos disparos a Dávila, en su propia casa. Luego del suceso, Dávila, quien aparenta no estar bien mentalmente, se fue hasta el Hospital Santo Tomás, solo y caminado.
TRAVESIA EN EL HOSPITAL
El impactado llegó a la Sala de Urgencia sin suéter, con una mano en la cabeza y la otra encorvada, ya que botaba mucha sangre.
Mientras caminaba acelerado hacia la entrada, el joven gritaba a los fotógrafos del área: "Tómenme foto", una y otra vez.
En cuestiones de segundos, el mismo ingresó a la Sala de Urgencia para ser atendido de las heridas.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA
Al parecer, este caso no quedó allí, ya que se supo que la hermana de Dávila se acercó a la DIIP de Curundú en busca de su hermano.
Unidades de la DIIP de Curundú se trasladaron hacia la Sala de Urgencia en busca de la versión del impactado, quien sólo les dijo: "Tú mismo me impactaste". Frases como esas sin sentido repetidas por Dávila, llevaron a pensar que el ciudadano no está en sus cabales.
Se busca al otro agresor.