"Lo sospechaba desde un principio, todo está controlado y ahora quién podrá salvar a los productores de cebolla en Natá", con la entrada de diez nuevos contenedores de este rubro importado desde Estados Unidos, dice la dirigencia en Natá que no habrá afecciones, esperemos y no sea otra secadora en espera.
Dice mi tía Lola, que los concheros en Pueblo Nuevo de Natá están pasando el Niágara en bicicleta y con el ring torcido, encima que tienen que pasar por una burocracia en obtener un permiso para entrar a las costas del Pacífico que por cierto son gubernamentales, ahora se las “veló” un tal González, que los persigue cual fuera un "cazarecompensas".
La última, sabía Usted que para tener acceso a las autoridades y más las Alcaldicias, tiene que tener todos sus papeles en órdenes, de lo contrario ni se vista porque no va, pobre Mano Julio que tiene que caminar por largas horas desde la montaña y que se le olvide la cédula.
Bueno ahora sí creo que se va a caer el estadio de Natá, el único que se preocupaba por este lugar de recreación era un comité de deporte, pero con las nuevas leyes de las autoridades, quedará en el olvido y después en la historia, mi pregunta es ¿y ahora que hará la juventud que está al borde, en el barco del olvido?
Que cosa no, hay viáticos para todos, pero no para los técnicos del Mamógrafo, como si de eso no dependiera la vida de muchas mujeres en Aguadulce y porque no, de toda la provincia coclesana.