El papa Benedicto XVI bautizó ayer en la Capilla Sixtina del Vaticano a trece niños de distintas nacionalidades en un acto que supone la última celebración de la Navidad y con el que se conmemora el Día del Bautismo del Señor.
El Pontífice, como ya hiciera el año pasado por primera vez, volvió a oficiar la misa en el antiguo altar pegado a una de las paredes laterales de la capilla, algo que, según el Vaticano, se hace para no tapar los frescos del "Juicio Final" del genio renacentista Miguel Ángel Buonarotti.