Por momentos se creyó que la lluvia iba a caer, pero el sol fue más fuerte, o mejor dicho, Dios se halagó de los rayos de luz de los niños y la mañana fue bella y radiante.
UN DIA INOLVIDABLE
No importó que tan inquieto fuera el niño o niña, ya que los pequeños que asistieron a esta divertida actividad oscilaban entre meses hasta 12 años de edad. A todos les tocó juguetes.