La ex presidenta panameña Mireya Moscoso dijo que es víctima de una persecución política, y responsabilizó al gobierno de Fidel Castro por la ola de acusaciones que tratan de implicarla en actos de malversación en su país.
"Hay una persecución política contra miembros de mi gobierno y mi persona", declaró Moscoso en entrevista para AméricaTeVe-Canal 41 de Miami. "No acuso al (actual) presidente Martín Torrijos, sino a personas en el nivel de justicia que están haciéndole el juego a Cuba".
La ex mandataria relató que las alegaciones de desfalco en su contra comenzaron justamente después que anunció el indulto a cuatro exiliados cubanos, condenados en Panamá por delitos contra la seguridad y falsificación de documentos en el 2000.
"Hay tentáculos de afuera que han empezado a influir en los medios de comunicación y en (las instituciones de) justicia de mi país", afirmó Moscoso durante su intervención en el programa A mano limpia, conducido por el periodista Oscar Haza. "Esto es un plan del gobierno de Cuba".
La ex mandataria no presentó pruebas concretas de la intromisión castrista, aunque afirmó que el embajador cubano Carlos Zamora es oficial de la Seguridad del Estado, y dijo tener evidencias de que La Habana opera células de Panamá, moviliza simpatizantes, agita sectores estudiantiles y paga a panameños para que sirvan a sus intereses propagandísticos.
Agregó que a tres altos funcionarios de su administración se les ha levantado un expediente judicial, con impedimento de salida del país, acusándolos "sin fundamento" de favorecer la evasión de los cuatro cubanos.
"Me he sentido perseguida", enfatizó Moscoso. "Siento como que debiera pagar por un indulto que hice a cuatro personas que merecían la libertad".
Explicó que tomó la decisión de indultarlos por "razones humanitarias", y que lo comunicó previamente al actual presidente Torrijos y a Castro, motivo por el cual envió a La Habana al canciller panameño Harmodio Arias.
Moscoso calificó de "espectáculo para ganar audiencia" la visita de Castro a Panamá durante la cita iberoamericana, ocasión que sirvió para denunciar el supuesto magnicidio que organizaban los cuatro exiliados.
"La investigación en Panamá la condujeron los servicios de inteligencia de Castro sin comunicarlo nunca a la seguridad panameña", recordó. "Yo me enteré de todo durante la conferencia de prensa que Castro convocó a su llegada al país".
Apuntó que no descarta la posibilidad de denunciar internacionalmente las "presiones" del régimen castrista, y reveló que durante su visita a Washington, esta semana, informó a varios funcionarios estadounidenses sobre "lo que estaba pasando".
Aunque circularon rumores de que permanecería en Miami, ciudad donde vivió exiliada por diez años, Moscoso aseveró que regresaría de inmediato a su país para ``enfrentar lo que tenga que enfrentar''.
En los últimos meses, el gobierno panameño lanzó acusaciones contra Moscoso por supuesta malversación de $23.4 millones de los fondos discrecionales de la presidencia y de $45 millones donados por el gobierno de Taiwan durante su mandato (‘99-‘04).
''No me avergüenzo de nada, porque no me robé ni un solo centavo de mi país'', afirmó.
Según ella, la partida discrecional se empleó en ayudar a cientos de panameños que necesitaron ayuda para operaciones médicas en hospitales de Estados Unidos o perdieron sus casas como resultado de inundaciones ocurridas en el último quinquenio.
Además, se entregó más de $1 millón a cosecheros de maíz y se emplearon múltiples recursos en reparaciones en edificios gubernamentales e instituciones públicas.
Un funcionario del gobierno estadounidense que conoció los detalles denunciados por el gobierno panameño, expresó a El Nuevo Herald su preocupación por los procedimientos practicados por la presidencia de Moscoso.