Los panameños serios y trabajadores, en muchas ocasiones no apreciamos en su justa dimension la seguridad comunitaria que viene brindando la Policia Nacional, que lo hace en patrullas, a pie y en bicicletas, pero lo hacen.
Quizá a los malos panameños, los que viven del juega vivo, de la delincuencia, estas acciones en vez de alegrarlos, los enfadan, los vuelven locos de histeria. Hasta se halan de los cabellos.
Los que queremos ser buenos panameños, aspiramos a cosas efectivas en seguridad, tanto en las comunidades y barriadas, como en las luchas frontales contra los que se dedican al tráfico de drogas, contra las pandillas que llenan de luto a familias a cada momento. Eso lo deseamos los buenos panameños, no los malos panameños, quie viven pensando dia y de noche, como hacer daños alos demás.
Los que no apoyan a las unidades de la Policia en su lucha diaria contra la delincuencia, las agresiones, frente a los que se burlan de las disposiciones legales, jamás podrán ser buenos panameños, poque vivirán siempre marcados y repudiados por una sociedad seria y decente.
Los que no quieren ser buenos panameños, son como aquellos que les molesta el triunfo del prójimo, que van a la iglesia a pedir perdición para los que rezan en las mismas bancas, o son los que se burlan de las personas con discapacidad, deseandoles que Viva, Crítica en Línean postrados en sillas de rueda. Esas personas jamás podran ser buenos panameños.
Los que apoyan estas acciones delictivas, pasarán a la historia como verdaderos dinosauros o tuliviejas, listos para la extinsion, porque en un momento dado, no supieron asumir un rol preponderante e inteligente basado en las convivencia pacífica de las personas o de los pueblos.
Los que queremos ser buenos panameños, sentimos con preocupaciòn los actos delectivos del momento. Los buenos panameño queremos lo mejor para nuestra sociedad, una mejor calidad de vida para todos, donde no impere la agresiòn a mansalva de los delincuentes comunes y de los que usan tres piezas en su vestir con zapatillas de marca.
Los que queremos ser buenos panameños, nos alegramos con el triunfo del vecino, no envidiamos a nadie, tratamos de vivir en paz y si vamos a la iglesia, le pedimos a Dios por la salud de todos, hasta de los ememigos.