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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo, no obedezco a mis padres
Dicen algunos pensadores que la juventud es corcel rebelde en la pista de la vida, pero esa energía hay que aprender a conducirla por los buenos senderos. Los jóvenes de hoy parecen ver en la desobediencia un mérito, un valor, y se lanzan con frecuencia a empresas que contradicen los consejos de padres y mayores. Los adultos, siguiendo pautas modernas de disciplina hacia los niños, evitan los castigos físicos y morales, y prefieren ser "amigos". Las consecuencias parecen ser contrarias a lo que se busca, pues la juventud es cada vez más libertina, sin freno, sin conciencia ni acciones cuerdas. ¿Habrá que volver a los tiempos de las miradas duras, los correazos y castigos severos? ¿Hacía más caso la juventud de antes? La respuesta podrían tenerla los sicólogos; mientras, a los padres se le pide cuidados para evitar distorsiones en las conductas.
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