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La vida doble de Walter Parman

Hermano Pablo
California
Mike Noble era hombre feliz. Ganaba un salario de cincuenta mil dólares anuales. Era gerente de una compañía de computadoras. Llevaba cinco años de feliz vida matrimonial. Poseía dos autos último modelo, y estaba por comprarse una casa nueva muy hermosa en el valle Silicon de California. Estaba observando una computadora último modelo recién salida de su fábrica, cuando llamaron a la puerta. Dos detectives venían a buscarlo. «Walter Parman -le dijeron-, queda usted arrestado por evasión de la cárcel.» Doce años antes, Mike Noble, alias de Walter Parman, se había fugado de una cárcel en Virginia. Se había mudado a California y había hecho una vida enteramente nueva. Pero la justicia había seguido sus pasos, y ahora tenía un par de esposas en las muñecas. «Yo sabía que un día habría de ocurrir esto», dijo Walter resignadamente. Fue de veras interesante la vida doble que llevó este hombre. En el estado de Virginia estuvo convicto de asesinato. Lo condenaron y lo encerraron. Logró fugarse de la cárcel. Se fue a California. Se portó bien, estudió, entró a trabajar, se casó con una buena muchacha y progresó en su empleo. Cuando se sentía más feliz que nunca, su pasado revivió de golpe y lo envolvió con un manto de sombras y penas. Llevaba una vida perfectamente doble. Como Walter Parman era asesino convicto y presidiario. Como Mike Noble era un hombre feliz: buen vecino, buen esposo, buen amigo, buen profesional, buen gerente de una gran compañía. Los doce años de vida correcta que llevó en California no le sirvieron de nada. En su pasado estaba su delito, su condena, su evasión de la cárcel y su mal nombre. Los doce años de vida normal y correcta que llevó no le alcanzaron para cubrir los años de su mala vida. Mike Noble no podía ocultar a Walter Parman. Es que la vida humana tiene leyes inexorables. La Biblia dice: «...pueden estar seguros de que no escaparán de su pecado» (Números 32:23). El delito cometido está como tatuado en la piel. Es casi imposible borrarlo: «casi», porque hay una manera de borrar un pecado viejo, aunque tengan que pagarse todavía sus consecuencias. La Biblia también dice: «La sangre de... Jesucristo nos limpia de todo pecado» (1 Juan 1:7). He ahí la solución: el sacrificio de Cristo en la cruz.
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