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EDITORIAL
Regalitos
Los suntuosos regalos de fin de año otorgados por el Ejecutivo a los legisladores no han caído nada bien entre la mayoría de una población, que apenas tiene para sobrevivir. Regalarle relojes con valor hasta de 2,000 balboas a los llamados Padres de la Patria que perciben ingresos de 10 mil balboas por mes, no tiene justificación. El gobierno constantemente se queja que la administración perredista les dejó las arcas vacías, pero al hacer esos costosos regalos dan la impresión, que las finanzas del Estado, no están falcas como se pregona. El destinar más de 100 mil balboas para los aguinaldos de los legisladores, mientras hay miles de panameños que apenas tienen para poner la paila, ponen en entredicho a la actual administración. Se debe explicar a la población de dónde salieron los dineros para cubrir el costo de los regalitos de marra, porque sería muy cuestionable que los fondos del Tesoro Nacional se utilicen para esos menesteres. Situaciones como éstas en nada benefician el proyecto del oficialismo para utilizar el Fondo Fiduciario para comprar la deuda a descuentos de los bonos Brady, porque el pueblo percibe que no hay seriedad en las finanzas públicas y el ahorro nacional se esfumara, para luego comenzar nuevamente el baile del endeudamiento, que se inició con los militares. La administración pasada amagó con un proyecto para prohibir que los funcionarios del Estado recibieran regalos, pero la iniciativa se quedó en discursos o engavetado en algún despacho oficial. Lo sucedido con los relojes Cartier brinda la oportunidad para que se retome ese proyecto, porque un país con recursos limitados como Panamá, no puede darse el lujo de regalar su dinero, menos en beneficio de funcionarios que están entre los mejores pagados de la nación.
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PUNTO CRITICO |
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