Para muchos, dictaduras son aquellas que gobiernan sin elecciones, generalmente reprimen a la oposición, cortan la libertad de prensa y violan los derechos humanos, exilian o asesinan a quienes los adversan, etc.
Pero hay otros gobiernos, elegidos por elecciones, quienes dicen gobernar democráticamente, y supuestamente se apoyan en instituciones como la Asamblea Legislativa, órganos judiciales como la Corte Suprema de Justicia, buscando con ello dar la impresión que gobiernan en un Estado de Derecho, cuando más bien son fachadas que les permiten concentrar todo el poder en sus manos, señalando para ello, que el resultado de la consulta electoral, le permite pasar de la democracia al autoritarismo.
Estos gobernantes que se dicen democráticos son más bien seguidores de credos absolutistas y autocráticos, que bajo la norma "el fin justifica los medios", no escatiman que si para gobernar tienen que violar las leyes vigentes, harán uso de la violencia en contra de los gobernados.
En nuestro Panamá, pretenden utilizar la aparente popularidad del Presidente, para imponernos leyes totalmente antipopulares, como el aumento de los impuestos, reformas a la Caja de Seguro Social, la ampliación del Canal, sin darse cuenta como hace poco ocurrió en Bocas del Toro, que los pueblos pueden llegar a la ingobernabilidad, con toda la popularidad que pueda tener un gobernante. Traemos todo esto a colación, fundamentalmente por la manera como han estado transcurriendo las cosas en nuestro país, desde que el primero de septiembre llegó al poder Patria Nueva, en la figura de Martín Torrijos como presidente de la República.
No puede ser otra cosa, cuando ya estamos viendo los vestigios de este estilo de gobernar del presidente Torrijos, la reciente represión a los trabajadores en su marcha pacífica hacia la presidencia, la negación frecuente de promesas que se hicieron en campaña como: decir que venderían el avión presidencial y el helicóptero y ahora sin el menor sonrojo lo niegan, decir que crearían más empleo y ahora hablan de miles de destituciones en el sector público.
Ahora el asunto va más allá, y raya en el irrespeto, se trata del secretismo, que ya es una característica de este gobierno, un ejemplo ha sido cómo están manejando las Reformas Fiscales, las Reformas a la Caja de Seguro Social, haciendo notar que todo conduce a un madrugonazo, para burla y escarnio en contra del pueblo panameño.
Las democracias, las verdaderas democracias exigen de sus gobernantes, consulta y consenso con sus gobernados, jamás la intolerancia en la toma de decisiones, que afectarán la calidad de vida de los 3 millones de panameños, que vivimos en Panamá.