Las fuerzas armadas de Estados Unidos, India y Gran Bretaña arribaron a Sri Lanka, Tailandia e Indonesia para distribuir la ayuda humanitaria, en momentos en que se contabilizan en 150,000 los muertos del devastador maremoto que destruyó el sur de Asia.
Empero, los supervivientes del maremoto en Sri Lanka vivieron otra jornada de pesadilla al ver cómo las torrenciales lluvias caídas anegaban una quincena de campos donde se refugiaron tras la tragedia, que ha dejado 28.435 muertos y 14.000 desaparecidos en el país.
Las lluvias vertieron 330 milímetros de agua en el distrito de Ampara (este), una región devastada por los tsunamis donde se encuentran albergados más de 160.000 afectados, indicó el jefe del distrito Herath Abeyweera.
La tarea de los socorristas, que atienden a los 160.000 desplazados de la zona, aumentó y se complicó por la asistencia que reclamaban las 10.000 personas que tuvieron que abandonar sus casas a causa de las inundaciones.