Saludos amigos y amigas, bienvenidos al viernes de cucarachas, esta vez desde la bella ciudad de las arenas, Puerto Armuelles, y su bonito y remodelado parque de pelota, donde una vez jugaron grandes leyendas, como Omar Renán Moreno Quintero, el pelotero con alas en sus pies y que voló a las Grandes Ligas. Vamos a unos cortitos de la pelota, tras unos días de "tour" en algunos de los más importantes parques de pelota del béisbol nacional.
HERRERA NO COME CUENTO..
El equipo mayor de Herrera empezó con paso firme su preparación de cara a la defensa del tri-campeonato. Saben algo.. creo que van con sangre en los ojos, para ganar el cuarto en fila. Los de Herrera hicieron una inversión en máquinas de pesas, completamente modernas, por el orden de los 6 mil 500 dólares. Un lujo que ni siquiera la selección nacional se puede dar. En Chitré se respira aroma de campeones y en el 2008 los patrocinadores, Varela Hermanos, cumplen 100 años de gestiones, por lo que ganar es el objetivo primordial.
¿Y CHIRIQUI?
¡Ayyyy Dios mío! Los del Valle de la Luna iniciaron sus entrenamientos de cara al torneo mayor, y parece que en el 2008 la tendrán bien dura. Una noticia buena para ellos, es el buen estado del receptor César Iván Quintero, que se perdió los últimos partidos del 2007 en la final, por una lesión algo pendeja. Candelilla Aparicio luce entusiasmado en la víspera de su campaña #21, y el cuerpo de lanzadores necesitará de una gran inyección de talento, para sobrevivir en la próxima temporada. Chiriquí necesita un torpedero, por eso contrataron a Edgar López de Nicaragua, pero también un lanzador cabecera. ¡Van duro!
JUVENILES EN ACCION
Allí estaban en el terreno los equipos de Bocas del Toro y Chiriquí Occidente en un partido de preparación, jugado ayer en la mañana en el Kenny Serracín de David. Lucen bien, con fuerza, garra, entusiasmo y empuje. Me gustaron los dos equipos que parece no serán comidilla de nadie en este verano, cuando se dé el grito de "play ball" en el l juvenil. Bocas hace su esfuerzo grande, por no ser de los coleros y el hecho de estar jugando y entrenando fuera de su provincia, les promete frutos que en otros años no han conseguido. ¡Suerte a ambos!
¡Viva, el béisbol!