De un tiempo para acá, ha despertado en mí las ganitas de decirle a muchos del casi millón de colombianos, venezolanos, peruanos y dominicanos que sobreviven con nosotros en Panamá, que molesta e indigna cuando se expresan mal de nuestro país y sus costumbres. El mal sabor de boca se acentúa más, cuando sin reparos lo hacen en lugares públicos.
Existen muchos que aprovechan sus visitas a tiendas, almacenes o restaurantes para tratar mal groseramente a los empleados y dependientes de los negocios con altanerías y haciendo comparaciones que no vienen a lugar. Yo me pregunto si los de baja ralea que por alguna razón no pueden vivir en su tierra, estando aquí en donde en términos generales hay agua potable, salud, dólares y comida se atreven a despotricar del istmo delante de los panameños, cómo serán aquellos que por ser ricos tienen empleados y domésticas a su servicio. ¿Los tratarán a patadas?
Casi todos en Panamá nos imaginamos la tragedia que es vivir en sus respectivos países y los toleramos, porque no es justo que un ser humanos se exponga a guerrillas, terrorismo, desarraigos, gobiernos autoritarios, corruptos y poco importa y porque no sabemos cuándo nos tocará ser forasteros.
Ud. lector debe saber que de ningún país de los mencionados se reciben remesas, es todo lo contrario, millones de dólares salen de Panamá para Colombia, Domincana, Perú y Venezuela. Entonces se me hace difícil comprender porque ofenden, ladran y tratan de morder las manos y el corazón de un país hermano que los ha acogido y que bien o mal les tiene cobijada la panza con sopita caliente y arroz coibano.
Pero existe una solución sencilla para todos aquellos que no se sientan bien en Panamá. El que esté decepcionado , en este pro mundi beneficio, que coja su muquita y se largue por donde vino. El mejor ejemplo lo tienen de los gringos, quienes llegaron en determinados momentos de nuestra historia a pegar letreros en nuestro propio suelo: NO DOG NO PANAMENIAN.
Claro que ese no era el pensamiento de todos los caras pálidas, así como el YANKEE GO HOME jamás fue absoluto, sobre todo porque los gringos solamente en sueldos dejaban 90 millones de dólares quincenales.