La muerte es ciega y no distingue horarios. Matar de noche o de día da lo mismo a los homicidas en Colón.
Los criminales en Colón carecen de respeto a la vida humana y les resbala maltratar el pudor de niños que los ven asesinar sin piedad.
EL MUERTO DE HOY
Roberto Vicente Brook Haueheen, alías "Gan Gan", tenía 22 años. Su vida quedó regada en el callejón de los sordos, ciegos y mudos. En ese pueblo, delatar alguna pista podría costar la vida.
"Gan Gan", como lo conocían en el barrio, fue a comprar una sopa, según testigos, pero en el camino del Sector 2-2 de Puerto Escondido, corregimiento de Cristóbal, se encontró con sus asesinos. No tuvo tiempo de correr. A quemarropa les descargaron cinco tiros repartidos en la sien y otras partes del cuerpo.
En ese mismo momento había muchos niños jugando, que vieron espantados, el horror.
El cadáver quedó metido en una zanja, pero alguien lo sacó para tratar de salvarle la vida. Era demasiado tarde.
Ese homicidio es el número 97 que se registra en Colón.
Vecinos, aunque no quisieron hablar del crimen, dijeron que se necesita una Subestación de Policía en ese sector, porque los crímenes van a continuar si no se les brinda una verdadera protección policial.