|
LAFFIT PINCAY JR. Una vida dedicada a la hípica

Amett Pérez K.
Crítica en Línea
El jinete panameño Laffit Pincay Jr. vio recompensado todo su esfuerzo, disciplina y sacrificios, al llegar ayer a 8,834 ganadores y de paso superó el récord mundial de Willie Shoemaker, que el día anterior había empatado en Hollywood Park. Pincay, de 52 años, impuso al potro tresañero "Irish Nip", en la sexta carrera sobre la pista de grama y que tenía premio de 35 mil dólares. "Estoy muy orgulloso y contento de romper la marca para mí del mejor jinete de todos los tiempos Bill Shoemaker, aunque estaba sereno, porque sabía que iba lograrlo", dijo emocionado el gran jinete panameño a Crítica Libre en entrevista telefónica. Esta hazaña va dedicada a todos los panameños y ahora que es el máximo ganador de carreras en la hípica mundial vendrá pronto a Panamá, porque es algo que prometió hace mucho rato, confirmó el propio Laffit Pincay Jr. Nadie le sugirió que fuera jinete, pero como su padre lo había sido además porque era pequeño, aunque le gusta mucho el béisbol, deporte para el cual sería muy chico. Pincay, quien desde los 15 años incursionó a la hípica, teniendo primeramente que caminar caballos sin paga alguna, luego de dejar de asistir al colegio cuando cursaba el tercer año en en el Instituto Nacional, pero posteriormente fue en la tarde en la Práctica de Comercio, recordó el jinete panameño. Aunque confesó que sabía que no era un estudiante aplicado y pensó que lo mejor sería dedicarse a un deporte que fuera el béisbol y el siguiente era montar caballos de carreras y "como era chiquito me aventure a hacer eso". Ganó su primera carrera con el ejemplar "Huelén", el 28 de marzo 1964, en su segunda monta, seis días después haberlo conducido en una carrera, donde ocupó la última posición a 14 largos de la victoriosa "Ragazza II". El caballo argentino Huelén superó por medio cuerpo a "Betún", conducido por el experimentado Rubén "Caliche" Vásquez, en un evento realizado en plena oscuridad en distancia de 1,800 metros, la cual fue cubierta en 1.55 clavado. Sobre la paga que recibió Laffit en esa primera victoria, dijo: "Creo que fue entre 48 a 50 dólares", poco tiempo después su carrera como jinete tuvo un despegue, incluyendo su primer ganador clásico con Alucinado II (Independencia de los E.U.A.) en 1964, siendo todavía aprendiz y al año siguiente en el Hipódromo Presidente Remón se convirtió en apenas el tercer látigo en lograr 200 o más victorias, al conseguir 248 1/2 en 696 ejemplares conducidos. Laffit Pincay Jr. fue contratado en 1966 por Fred W. Hooper para montar en los Estados Unidos, por medio de Ramón Navarro, quien era muy amigo del antes mencionado y como al mismo le gustaba los jinetes panameños. Agregó que "parece que él (Navarro) llamó a Mr. Hooper y le dijo que había un jockey en Panamá que lo estaba haciendo muy bien, y si tenía interés de conocerlo y contratarlo. Entonces, el señor Ramón Navarro vino a mi casa y me dijo que el señor Hooper estaba interesado de llevarme a los Estados Unidos y hacerme un contratado", explicó el propio manos de seda. El primer triunfo de Pincay en los Estados Unidos lo obtuvo el 1 de julio de ese año en Arlington Park, en Chicago con la yegua "Tacher´s Art", que marcó el inicio de una exitosa y ejemplar carrera como jinete. Para Laffit Alejandro Pincay Jr. el momento más memorable fue cuando triunfó con el caballo "Swale" el Derby de Kenctucky, "fue una carrera que siempre quiso ganar. Por muchos años siempre quise lograrla, pero el día que la gané me sentí muy orgulloso y complacido, ya que es una carrera que todos los jinetes quiere ganar, porque es una experiencia muy bonita". "El Corsario de las pistas norteñas" entre las carreras con mayores bolsas que ha ganado están el Classic en 1986 con "Skywalker" y el Jersey Derby con "Spend a Buck", ambas por 3 millones de dólares. En esta última carrera había un bono de 2 millones y l misma en sí era por 1 millón de dólares. Pincay, quien ha tenido grandes temporadas en los Estados Unidos, inclusive ha ganado varias estadísticas e implantando un sinnúmero de marcas, pero que en los últimos años había tenido una baja significativa, sin embargo en 1999 las cosas han vuelto a marchar bien "debido a que cambié completamente mi dieta. Comencé a comer diferentes cosas, tales como frutas, lo que no hice ni cuando era niño y eso me ha ayudado bastante. En el último año y medio me ha ido muy bien, he ganado más carreras; estoy muy animado y estoy contento en la manera que me encuentro montando". Laffit, quien desde el inició de su carrera ha confrontado problemas con la báscula también va a los gimnasio, de dos a tres veces a la semana, pero además tiene uno en su propia casa donde hace ejercicios. "Tengo una máquina, que es muy buena. De correr, como de subir escaleras y cosas así, que me ayudado a sentirme mejor". Pincay es hijo del recordado jockey Laffit Pincay, quien montó en el Hipódromo Juan Franco, también Estados Unidos y Venezuela, donde prosiguió su carrera de conductor de caballos. El momento más difícil de su carrera fue cuando su primera esposa se suicidó en 1985, lo cual fue algo muy duro para el famoso látigo istmeño. Actualmente, Pincay tiene siete años de estar casado con Jeanette, y un hijo de 5 años: Jean-Laffit. "Nunca salgo, los días que tengo libres los comparto con mi familia. Es matrimonio muy bonito y estoy contento". En total tiene tres hijos, ya que con su primera esposa tuvo a Lisa y Laffit III. Referente cómo se desarrolla un día de Laffit Pincay Jr. dijo" yo siempre me levanto temprano. A veces tengo que ir a trabajar caballos en otras ocasiones no. Cuando un entrenador quiere que ejercite un ejemplar voy lo hago, pero no es algo que tengo que hacerlo todos los días. Cuando no trabajo caballo hago ejercicio en mi casa, sino voy al gimnasio, siempre llegó al hipódromo a eso de las diez de la mañana. Antes de montar siempre descanso como por 20 minutos o media hora. Las carreras comienzan en unos lugares a doce y treinta; en otros a la una. Montó entre dos, tres, cinco o siete caballos al día. Después de las carreras voy a mi casa, como lo que tengo que cenar y casi siempre me acuesto a dormir a las diez y media de la noche". Sobre sus otros familiares, señaló que tiene muchos en Panamá, Tiene muchos tíos y sobrinos. Su hermana está aquí en suelo patrio. Mientras que su madre y otros dos hermanos están en los Estados Unidos. El panameño Pincay Jr., quien dentro de un par de semanas cumplirá 53 años, reveló que él seguirá montando hasta que el cuerpo le diga que ya pare de hacerlo o que veo que los caballos que esté conduciendo sean de mala calidad, buscaría la manera de retirarse. "Mientras me sienta bien y que le hago justicia a los caballos que yo montó voy seguir haciéndolo". También manifestó que si él quiere podría montar 5 ó 6 años más, pero que no sabe si va a llegar a tanto, aunque descartó de plano dedicarse a entrenar caballos luego de su retiro como jinete. "La verdad que no sé, pero no quiero ser entrenador, porque es mucha preocupación, hay que levantarse temprano. Mucho dolor de cabeza. Deseo una cosa más suave, no sé si quisiera ser oficial del hipódromo. A lo mejor me voy a pasear, a disfrutar de la vida", indicó el gran maestro de la fusta y el sillín. Sin embargo, enfatizó que una de las razones por las que Laffit Pincay Jr. tiene que pensar en montar tanto tiempo es primordialmente es poder disfrutar más de la vida, comer ciertas cosas que no puede, porque tiene preocuparse de que debe mantener el peso abajo y que montar cinco, seis o siete caballos al día siguiente. "Es mucha responsabilidad y cuido, pero va a llegar el momento cuando yo no voy a querer hacer ciertos cosas (sacrificios), que tengo que hacer para seguir adelante, sentirme bien, ganando carreras". Lo primero que le viene a la mente en cuanto a lo que le gustaría comer si no tuviera que cuidar su peso es arroz con pollo, pero el que hace su mamá, que hace muchísimo tiempo que no puede hacerlo. En cuanto a los negocios, Pincay dijo que un tiempo no le fue bien, pero ahora sí lo está y que gracias a Dios se puede retirar sin tener que preocuparse de que tiene que trabajar, ya que puede pasarse el resto de su vida sin necesidad de hacer nada.
|