Una sinfonía de contrastes. Eso es lo que se vive en estos días de supuesto júbilo y regocijo.
Mientras que en unos hogares sus miembros se visten de gala para recibir el Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo, en otros se ponen los trajes de luto para asistir al sepelio de uno de los suyos.
Y es que la muerte no tiene día libre ni fechas especiales que celebrar.
A estas alturas, las muertes por accidentes de tránsito han superado los 380 en los días que van del año. El renglón de los fallecimientos por homicidios también resalta al son de balas, cuchillos, machetes y demás armas mortales.
El patrón de muertes pareciera indicar que los ánimos se exacerban con la ingerencia de alcohol, cocaína, marihuana, pegón u otra sustancia alucinógena que aparentemente envalentona a aquel que la consume. En otros casos, simplemente un carácter mal formado saca el animal salvaje que tiene cada hombre.
En un saco roto caen las advertencias sobre la sobriedad y el uso de la razón al momento de fiestar.
"Si toma, no maneje", "Viaje con el conductor designado", "Sea tolerante y evite la violencia", "Denuncie a los violentos", esos y otros consejos no son oídos por los agresores, sean estos pasivos o activos.
"Pareciera que llevan la ley de la contrariedad", opinó el psicólogo Abelardo Lambraño, argumentando que el hombre por lo general es dado a hacer aquello que se le prohibe.
¿QUE HACER?
Según el especialista, lo ideal es tomar conciencia de lo mal que se está encaminando la armonía social.
Reflexionar sobre los objetivos en la vida y tratar de disfrutar las bendiciones, podrían garantizar otro año lleno de salud.
INTOLERANCIA
En los barrios señalados como zonas de alta peligrosidad, la violencia va acompañada de elementos externos que llevan al individuo a tomar una actitud agresiva. Las balaceras son ejemplo palpable de la intolerancia que se vive en los últimos días.